viernes, 11 de marzo de 2016

Carta abierta a una hetero

¿Nunca se te ha pasado por la cabeza comerte un coño? ¿O el mero hecho de planteártelo te repugna tanto que ni siquiera consideras esta posibilidad una opción tan válida como optar por la alienación de ti misma ante la presencia del ser supremo, o en su ausencia, o en su defecto, ante cualquier otra autoridad moral producto de la moral deuterofisita como la psiquiatría comportamentalista? ¿No cuando no ignoras como la chica lista que eres que precisamente esta disciplina contribuirá tanto como el establishment televisivo a que la heterosexualidad acabé siendo una estética farmacopornográfica entre otras, una sexualidad retro como pronosticó Beatriz Preciado en uno de sus turbadores y polémicos ensayos? Permíteme que lo dude. De hecho, estoy plenamente convencida de que al menos en sueños devoraste los labios vulvares de quien durante algún período de tu vida consideraste tu mejor amiga. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario