viernes, 11 de marzo de 2016

Mensaje a una joven católica

Siento desilusionarte, pero teniendo en cuenta las interminables y absorbentes penitencias que se vería obligado a imponerte tu confesor puedes estar segura de que contrariamente a lo que crees nuestro gusto desmedido por el sexo oral, especialmente por hacer felaciones, por comer pollas de todos los tamaños y grosor acabaría repercutiendo tan negativamente en tu rendimiento académico como un continuado absentismo o un consumo diario de hachís o marihuana. Cuesta creer que algo aparentemente tan irrelevante como hacer una mamada fuera incluido en penitenciales posteriores al del papa San Gregorio III. Pero tampoco deberíamos olvidar que una inocente ardilla comiéndose una nuez fue interpretada como símbolo del mal por la cristiandad. Vamos, que con antecedentes tan siniestros como la extensa lista de criaturas que forman parte del bestiario de Satanás y nuestra irrefrenable inclinación a arrodillarnos ante nuestros ocasionales amantes deberías plantearte seriamente la posibilidad de apostatar o dejar de confesarte si entre tus objetivos se encuentra el de licenciarte.

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