lunes, 7 de marzo de 2016

Vaginas de niñas

                      Vaginas de niñas

No puedo desmentir que la mayor parte de los ginecólogos adviertan de que nuestro placer sexual remita considerablemente tras una labioplastia. Es más, ni siquiera me sorprendería ya que los labios menores forman parte de nuestras zonas erógenas. Pero de ahí a que ciertas artistas multidisciplinares que van de activistas feministas hayan sido capaces de establecer paralelismos entre la intervención más demandada de la cirugía íntima y la mutilación genital con tal de tratar de crear cierta incertidumbre entre la potencial clientela de una industria que, por cierto, también es capaz de revertir parcialmente las nefastas consecuencias de las ablaciones, practicadas incluso a recién nacidas, resulta como poco indignante. Ofensivo y de mal gusto. ¿Pero qué se puede esperar de quienes se llaman a sí mismas pornoterroristas sino tratar de epatar a la burguesía biempensante, lo suficientemente inmunizada ya como para escandalizarse ante declaraciones como ésas, performances tan grotescas como las masturbaciones públicas colectivas u otras acciones gratuitamente iconoclastas? No mucho más de lo que se puede esperar de las culturas que creen que la mutilación del clítoris o de los labios vulvares incrementa la feminidad del cuerpo de la mujer. Me atrevería a afirmar sin temor a equivocarme que el profesor José Antonio Marina hubiera dejado escrito en la caja de comentarios de ser lector de este humilde blog.

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